lunes, 17 de mayo de 2021

Memoria e identidad: somos lo que recordamos ser.

La memoria es un elemento constitutivo de la propia identidad, ya que un sujeto que viviera solamente el presente, o el anhelo de un futuro soñado, sin detenerse a rememorar su pasado, no sabría quién es. El yo que soy es consecuencia del que fui, pero sobre todo de lo que recuerdo de aquel que fui.

 

En tanto la identidad individual, ya sea que se entienda en términos de mismidad o ipseidad (Ricoeur, 1996), autenticidad (Taylor, 1994), o identidad narrativa (MacIntyre, 2001; Taylor, 1996; Ricoeur, 1994), estaría acentuando el carácter diacrónico de la relación del individuo consigo mismo.

Para el pensamiento postestructuralista este lazo se construye a partir de un exterior constitutivo que cohesiona al grupo por su identificación con un enemigo en común. Para Benedict Anderson (2006) es el relato de la nación el que permite en el siglo XIX construir una comunión entre personas que no se conocen, a pesar de sus diferencias. Para Max Weber (1996) el grado más alto de unidad es producto de la común identificación de las masas con el líder, quien crea desde fuera los lazos imaginarios de identificación. Lo que en este punto urge demarcar es que al momento de pensar las identidades colectivas, la atención se coloca del lado de las relaciones sincrónicas de identidad entre los miembros de un colectivo.

 

Por otra parte, dentro de los estudios sociales, hablar de la memoria e identidad nos remite adentrarnos al interior de una cultura. Por cuestiones metodológicas y teóricas conceptualizaremos, que la memoria, es producto de la cantidad de relaciones sociales y la práctica colectiva, es decir, es el concepto que reserva, acumula, reconstruye, reconoce imágenes simbólicas, etc. En términos de Blakemore (1997), en el sentido más amplio, el aprendizaje es la adquisición de conocimiento y la memoria es el almacenamiento de una representación interna de tal conocimiento.

 

Dentro de la adquisición participa una serie de hechos referentes del pasado histórico y social, este hecho marca la referencia y la amplitud de los hechos o fenómenos, para lo cual las diferentes entidades participan en la exposición de sucesos. La memoria es dinámica cada generación selecciona y examina de acuerdo a su interés justificando por algunas razones comunes; en las líneas de Lechner (1998), los usos de la memoria pueden justificar la repetición del pasado como legitimar la transformación del presente. Pero los diferentes usos se guían por una misma brújula en esas miras del futuro, que el pasado es revisado y reformulado; la memoria establece continuidades y rupturas y es ella misma un flujo temporal.

 

En cambio, la identidad, encierra un sentido de pertenencia e "igualdad" de un grupo social donde comparten rasgos culturales, como costumbres, valores y creencias; se alimentan continuamente de la influencia endógena y exógena; en este sentido hace referencia a la mismisidad y a la continuidad de "algo", en contraposición a la "variedad" y el "cambio".

 

De ahí, lo importante de buscar las raíces, la autenticidad de la identidad que aparece como esencia, como una condición inmanente del individuo; la identidad es conciencia y a la vez construido sobre diferentes bases que actúan simultáneamente con las estructuras patrones sociales y culturales de las sociedades "la identidad es pues el fenómeno que está presente en la forma en que los miembros de un grupo se definen y son definidos por los otros. Estas definiciones y circunstancias concretas, se constituyen en función de necesidades e intereses estratégicos de sobrevivencia, (alianza, afinidades, relaciones de parentesco...) propios de cada cultura, se inventan y se recrean mediante recursos múltiples; y están sobre todo determinados por la relación entre "nosotros" (inclusivo/el "otro" exclusivo) con los "otros". (Ferrúa, 2003: 11).

 

Dentro de éstas consideraciones, la identidad de un individuo está modulada por la cultura y la sociedad en sus múltiples facetas y de la cual los símbolos que los identifican son extraídos del propio medio natural, social y cósmico que los rodean; donde las raíces culturales son elementos vivenciales, donde muchas veces juegan roles importantes la construcción o manifestación; la identidad manifiesta una relación común y concreta. Independientemente de aspectos raciales (o biológicos) la identidad es una conciencia de aspecto auténtico, es decir cultural; los mensajes de esa unidad están codificados por símbolos, con una profundidad imperecedera que supera cualquier escritura convencional ya que ello es esencial en la colectividad, dan forma y alimenta a ese alma espíritu que es la identidad cognitivo.

 

En conclusión, la memoria e identidad, son categorías y unidades de estudio y como posibilidad de análisis puede servirnos en dos aspectos fundamentales; primero como una unidad de análisis teórico-metodológico, a partir de los modelos conceptos, nociones de los estudios de las diversas disciplinas y enfoques, y en segundo lugar como categoría social, donde se construye y reconstruye desde las diferentes vertientes y percepciones de la praxis social.

 

 

 

 

BIBLIOGRAFIA

 

-Antrop. Percy Escriba "Memoria e identidad en Incaraqay"

 

-Gastón Souroujon (10/11/2009) "Reflexiones en torno a la relación entre memoria, identidad e imaginación

 

-Julio de Zan (2008) "Memoria e identidad"



martes, 4 de mayo de 2021

 El efecto Mandela

Se conoce como efecto Mandela a un fenómeno por el cual las personas comparten un recuerdo de un hecho que nunca ocurrió. Es decir, el efecto Mandela ocurre cuando un colectivo recuerda como verdadero un hecho ficticio.

 

La expresión efecto Mandela fue popularizada en 2009 por la surafricana Fiona Broome. En su blog (Fionna¨s blog, 2009), Broome relató que compartía con otras personas el recuerdo de que Nelson Mandela había fallecido en la prisión en 1980, y que su funeral había sido transmitido por televisión. Sin embargo, ella misma se sorprendió cuando Nelson Mandela fue liberado en 1990.

 

 

Según la psicología, el cerebro humano tiene la capacidad de modificar los recuerdos con el tiempo. La memoria se construye de fragmentos enlazados, lo que puede inducir a errores en el procesamiento de información.

 

Los recuerdos verdaderos son interferidos por nuevas informaciones recibidas del entorno (actos de comunicación), por el sistema de creencias y por la imaginación, responsable esta de conectar coherentemente los fragmentos. La memoria, por lo tanto, no discrimina la calidad del recuerdo (si es real o ficticio).

Las explicaciones más plausibles hasta el momento son una combinación de factores que rondan la misma idea: nuestra memoria es errónea y no funciona tan bien como nos gustaría. Algunas de estas explicaciones psicológicas sobre el efecto Mandela son:

 

-Efecto arrastre: Este tipo de efecto está relacionado con la validación social. Se produce cuando nos creemos algo porque otras personas de nuestro entorno también lo hacen.

-Sesgo de confirmación: se da prioridad a la información que confirma nuestras creencias iniciales.

-Criptomnesia:  el cerebro coloca datos imaginados en lugares de la memoria con contenidos reales.

-Falsa atribución: si en algún momento te has creído algo que te han contado aunque luego resulte falso, tu mente volverá a recordar lo que previamente almacenó como verdadero. Esto puede dar lugar a disonancias cognitivas, es decir a que tu propio cerebro entre en conflicto rechazando la nueva versión a pesar de ser la correcta.

-Confabulación: es producida por un posible deterioro de la memoria. Cuando se intenta recordar algo que realmente no se tiene almacenado se falsea la respuesta generada, se completa con lo que se puede. Eso no quiere decir que sea una mentira consciente.

-Efecto de la desinformación: si no tienes un recuerdo profundo de un hecho concreto, alguien te cuenta lo que ocurrió en ese momento y eso que te dice es mentira, es posible que tu memoria fije como cierto ese hecho falso basado en lo que te ha contado otra persona

-Falsa memoria: trastorno mental común entre los afectados por el estrés postraumático, a veces, si hemos vivido algún hecho traumático, nuestro cerebro adapta lo vivido a unos nuevos recuerdos más aceptables (esta sólo podría ser una respuesta circunstancial a algunos de los episodios del Efecto Mandela que afectan sólo a la memoria particular de una persona).

-Falsa atribución a la memoria: aunque los hechos no cambian, pueden ser erróneos. Si desde siempre habías oído que al hombre de Tiananmen le arrollaba un tanque (aunque es falso), es normal que, cuando te digan que eso no fue así, "visualices" esa escena. Nuestras mentes no están predispuestas por naturaleza para aceptar nuevas interpretaciones de cosas que dábamos por seguras.

 

Algunos ejemplos claros de este efecto son los siguientes. La relación que se hace de Blanca nieves con la frase “espejito, espejito”, pero realmente dicha frase no es dicha en la película de Disney. Si haces una imagen mental seguramente pienses que Micky mouse lleva tirantes pero realmente no lleva. Normalmente se recuerda a el monigote que representa al Monopoly con monóculo pero realmente este no lleva.

 

 

 

BIBLIOGRAFIA

 

Pico, Ivan. El efecto Mandela. 16 ejemplos de como nos inventamos las cosas.

 

6/03/2020. Efecto Mandela. Significados.

 

Miguel Trula, Esther. (23 de diciembre 2016). El Efecto Mandela: o cómo la sociedad recuerda momentos que en realidad nunca han ocurrido. Magnet.



martes, 13 de abril de 2021

 

Drogas y memoria

Resulta evidente establecer una relación directa entre las drogas y la memoria cuando se aprecia un deterioro cognitivo de la misma.

 

Todas las drogas actúan como agonistas o antagonistas de diferentes sistemas de neurotransmisión produciendo alteraciones en el cerebro que afectan las emociones, las percepciones, la capacidad de tomar decisiones y la memoria. De este modo las drogas atacan el sistema de gratificación del cerebro inundando el circuito con dopamina. La dopamina es un neurotransmisor que se encuentra en regiones del cerebro que regulan el movimiento, las emociones, la cognición, la motivación y los sentimientos de placer.

 

Un nuevo estudio dirigido por Ana Sebastião, líder del grupo en el Instituto de Medicina Molecular João Lobo Antunes y profesora de la Faculdad de Medicina de la Universidad de Lisboa, en Portugal, y su equipo en colaboración con investigadores de la Universidad de Lancaster, Reino Unido, ha demostrado que el uso a largo plazo de la marihuana, o de las drogas basadas en el cannabis afecta la memoria.

 

 

La exposición a largo plazo a la droga afecta la capacidad de las regiones cerebrales involucradas en el aprendizaje y la memoria para comunicarse entre sí, lo que sugiere que esto subyace a los efectos negativos de la droga en la memoria.

 

 

El alcohol y la marihuana pueden tener un impacto negativo importante en el cerebro mediante la alteración de la comunicación celular, impidiendo el desarrollo de nuevas células sanas y causando la inflamación, lo que puede afectar negativamente al desarrollo del cerebro sano de muchas maneras.

 

Los apagones mentales son manifestaciones graves de pérdida de memoria muy comunes entre los bebedores sociales. No se trata solo de que se olviden ciertos momentos de la noche, es que el cerebro ni siquiera crea y almacena esos recuerdos.

 

 

Durante 18 meses, los investigadores siguieron a 92 adolescentes (63 varones y 29 mujeres), de 16 a 20 años, divididos en dos grupos: 41 con gran consumo de alcohol y de marihuana en la adolescencia media, y 51 con uso mínimo o nulo de sustancias. «Hemos encontrado pruebas de una peor salud del teijo blanco en los adolescentes que consumen alcohol en exceso y marihuana en comparación con los que se abstienen», sentenció Jacobus, quien subrayó que la materia blanca permite una comunicación rápida y eficiente entre las regiones del cerebro.

 

 

Así, una materia blanca deprimida puede significar un procesamiento cognitivo más lento y un peor rendimiento cognitivo, afectando a la memoria, la atención y la toma de decisiones. El uso creciente de alcohol de más de 1,5 años al final de la adolescencia se relaciona con un deterioro de la salud de la sustancia blanca 18 meses más tarde

 

Resumen las drogas tales como el alcohol, marihuana o cocaína, alteran los sistemas de recompensa del organismo produciendo alteraciones en el cerebro y la memoria, los cuales empeoran con el paso del tiempo, pero en proceso de desintoxicación se puede recuperar una parte de la memoria perdida aun que a veces es permanente, algunos estudios dicen que el cerebro se recupera en gran parte a los 14 meses de abstinencia.

BIBLIOGRAFIA

T.I (17 de Diciembre de 2012). "El alcohol y las drogas afectan a la memoria y la atención de los jóvenes".

Alejandra G Huerta Rivas,* Silvia L Cruz Martín del Campo* (Mayo-Agosto 2011). "Adicciones y memoria" Vol. 6 Número 2. pp 69-77

Fundación española del aparato digestivo (FEAD). "El consumo de marihuana, o de drogas derivadas de la misma, afectan a la memoria, según un estudio"

 

National Institute on Drug Abuse (Julio 2020). "Las drogas y el cerebro".





























































martes, 23 de marzo de 2021

El fenómeno del "déjà vu"

Es posible que uno ya no se sorprenda cuando sienta que en un determinado momento está viviendo una experiencia totalmente nueva que al parecer nos conduce a pensar que ya ha sido vivida con anterioridad. De modo que nos encontramos ante lo que se conoce como el fenómeno del "dejà vu".

 

Este fenómeno fue bautizado por Emile Boirac y hace más de un siglo despertó la curiosidad de centenares de científicos a lo largo de la historia. Dicho término significa “ya visto”, en francés.

 

El déjà vu o paramnesia es una reacción psicológica que produce que el cerebro le transmita a la persona que ha estado en el lugar en el que se encuentra sin quizás haber estado nunca, o que conoce a alguien, aunque jamás lo haya visto antes o, inclusive, que se sienta algo que no se sintió en otra oportunidad. En síntesis, es la experiencia de percibirse como testigo anterior de una situación nueva, pero que en realidad nunca ocurrió. Al principio se creía que un déjà vu te permitía predecir el futuro, pero después de una investigación de Cleary dejo claro que no se trataba de un fenómeno paranormal, ya que los participantes del estudio no eran más capaces de predecir el futuro cuando experimentaban un déjà vu que cuando intentaban adivinar algo a ciegas.

 

Esta sensación dura entre 10 y 30 segundos (las alucinaciones y los falsos recuerdos con los que a menudo se confunde duran mucho más) y tiene un carácter imprevisible y fugaz que guarda relación con el proceso de la memoria y la conciencia humana, Este fenómeno se suele dar en el 70 % de la población ha tenido estas experiencias, normalmente en edades de 15 a 25 años, cuando la mente aún está sujeta a advertir el cambio en el entorno.

 

Se produce porque el cerebro tiene varios tipos de memoria. La memoria inmediata, capaz de repetir un número telefónico y luego olvidarse de ellos; la de corto plazo, con sucesos que se perciben como pertenecientes al presente y dura unas pocas horas, y la de largo plazo, con acontecimientos que se distinguen como pertenecientes al pasado y conservamos meses o, incluso, años.

 

Sentir un "déjà vu" es realmente un problema técnico del cerebro; como una especie de anomalía de la memoria, en donde los hechos que están sucediendo se almacenan directamente en la memoria de largo o corto plazo, cuando lo correcto sería que fueran a la memoria inmediata, dando así la impresión de que el hecho ya ocurrió antes.

 

Hay 3 tipos dedéjà vu, el déjà vécu, que es cuando se trata de algo ya vivido o ya experimentado, el déjà senti que a diferencia de la precognición implícita al déjà vécu, el déjà senti es primordial o incluso exclusivamente un suceso mental, carece de aspectos precognitivos y rara vez permanece en la memoria de la persona que lo experimenta, y el ultimo es  el déjà visité, que se traduce como ‘ya visitado’, es una experiencia menos frecuente que implica el extraño conocimiento de un lugar nuevo. Aquí uno puede saber encontrar el camino por una ciudad o lugar nuevo sabiendo al mismo tiempo que no puede ser.

 

En resumen, el déjà vu es una sensación normal de extrañeza temporal de haber vivido el mismo momento en el pasado, dura entre 10 a 30 segundos y principalmente en personas de 15 a 25 años. Un ejemplo claro de déjà vu es cuando se visita algún lugar mucho tiempo después de haber visto alguna película que mostraba el mismo escenario. Este fenómeno también nos puede aportar aspectos positivos como por ejemplo, cuando vamos a un restaurante y este tiene una disposición similar a otro en el que hemos estado previamente, conseguiremos sentirnos más cómodos y tener una mayor facilidad para encontrar lugares que puedan ser de nuestro interés, como nuestros servicios. Este caso es exportable también a tiendas, centros comerciales o grandes cadenas de comida rápida, etc.

BIBLIOGRAFIA

Asociación Educar (08/07/2015). "Explicaciones científicas de Déjà vu": https://www.psyciencia.com/deja-vu/

Victoria González. "El Déjà vu es un truco del cerebro y no predice el futuro". 

Wikipedia. "Déjà vú"


martes, 2 de marzo de 2021

 El fenómeno de la punta de la lengua

En más de una ocasión hemos tratado de recordar ciertas palabras conocidas, sintiendo una sensación de acordarse de las mismas y poder pronunciarlas inminentemente, de alguna manera sabemos dónde buscar ese recuerdo e incluso podemos hablar de elementos relacionados con él, pero no lo podemos recuperar. Dicho esto, nos encontramos ante lo que se conoce como "El fenómeno de la punta de la lengua", el cual resulta presentar una fuerte relación con el envejecimiento. A continuación, procederemos a explicar las razones por las cuales acontece y su significado.

 

Dicho fenómeno está vinculado con la memoria debido a que los enlaces para hacer presente una información almacenada previamente no funciona correctamente y no somos capaces de hacerla consciente para ese momento, esto se hace cada vez más frecuente a medida que pasan los años.

 

Recordar implica acceder a un recuerdo previamente almacenado. Para ello, lo mejor es replicar el patrón de actividad que ocurrió cuando creamos ese recuerdo (repetir todo el proceso). El éxito de esta tarea dependerá de la fuerza de las redes neuronales y de las pistas de recuperación. Las pistas de recuperación se basan en la asociación de significados y permiten que el recuerdo pueda recuperarse con facilidad.

 

Existen diferencias en la recuperación del significado de la palabra, ósea, el nivel semántico, y la recuperación de la propia palabra, ósea el nivel fonológico. Por ejemplo, sería más difícil recordar el concepto “tenedor” que su significado, “que es un utensilio para pinchar o recoger los alimentos sólidos y llevarlos a la boca que consiste en un mango con tres o cuatro púas iguales en uno de sus extremos”.

 

Numerosos estudios han afirmado que el fenómeno acusa principalmente a los nombres propios, ya que se cree que el hecho de tener un nodo concreto asociado a ese nombre limita la red de conexiones relacionadas con el susodicho, por ejemplo, es más fácil recordar el concepto de “bandera” que se asocia a más nodos, que recordar a “Antonio banderas” ya que solo se enlaza únicamente a un actor español.

 

Según Levelt, un adulto de educación media posee un vocabulario activo que contiene unos treinta mil vocablos, lo que hace comprensible que el estudio de los procesos de acceso al léxico resulte tan fascinante para los investigadores, al tratar de descubrir cómo se puede llevar a cabo una elección tan veloz de la palabra adecuada durante el habla fluida, requiriéndose para ello una serie de procesos de recuperación léxica prácticamente automatizados. Sin embargo, en determinadas circunstancias, se producen dificultades para seleccionar con precisión una palabra entre todas las que tenemos disponibles en nuestro léxico adulto.

 

Por lo tanto, constituye así, en relación al procesamiento léxico, un claro ejemplo de que el sujeto puede presentar dificultades o bloqueos momentáneos en el acceso a la representación fonológica de la palabra. Esto parece especialmente recurrente cuanto mayor sea la persona.

 

 En conclusión, este es un fenómeno muy común en toda la población y que ocurre de manera frecuente en nuestras vidas (2-3 veces por semana), que genera una sensación de saber algo, pero no tener la capacidad de recordarlo con exactitud, esto se da principalmente en nombres propios. Aunque, cabe decir que el conocimiento del contenido que pretenden estar a punto de recuperar, no siempre es real.


BIBLIOGRAFIA

-https://hablemosdeneurociencia.com/el-fenomeno-de-la-punta-de-la-lengua/#:~:text=Este%20fen%C3%B3meno%20conocido%20como%20punta,hacerla%20consciente%20para%20ese%20moment

-https://es.wikipedia.org/wiki/En_la_punta_de_la_lengua

-https://lamenteesmaravillosa.com/conoces-el-fenomeno-de-la-punta-de-la-lengua/

-https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/17160921/

-http://www.verticespsicologos.com/sites/default/files/Fenomeno-Punta-de-la-Lengua-El-Acceso-a-la-Palabra-mediante-Priming-Semantico-vs-Priming-Visual.pdf




Memoria e identidad: somos lo que recordamos ser. La memoria es un elemento constitutivo de la propia identidad, ya que un sujeto que vivier...